DULCES EMPRENDEDORES

DULCES EMPRENDEDORES

Santiago Peralta y Carla Barbotó crearon una empresa que combina el cacao con hierbas nativas, y vende sus creaciones alrededor del globo Cómo se desenvuelve un emprendedor del chocolate.

Salir del chocolate con leche, maní, pasas o almendras puede resultar extraño. Pero el mundo del cacao encierra sabores y secretos impensados: yerba mate, rica-rica, cedrón, pimentón y sal del Cusco, por nombrar solo algunos.

Ecuador es el primer exportador en América de la materia prima que genera la fórmula más dulce de todas y que termina, casi siempre, bajo etiquetas multinacionales. Sin embargo, desde hace casi 20 años y gracias a la experiencia de Santiago Peralta y su mujer, Carla Barbotó —fundadores de la empresa nacional Pacari— Ecuador ya no solo vende cacao, sino que lo transforma en chocolate generando valor agregado. ¿Cómo? Reivindicando las raíces latinoamericanas a partir de la exclusiva combinación de plantas y hierbas nativas y apostando al mercado orgánico.

Hay toda una tradición familiar transmitida en generaciones, en los albores de este emprendimiento, estaba estudiando derecho y pasaba discutiendo temas que no me hacían sentido o que no entendía cómo disentían tanto de la realidad. Cuando me encuentro a mi mujer Carla, dándome cuenta que por ahí venía el disparo, comenzamos viendo como hacíamos algo para no arrepentirnos. O sea, yo ya venía de arrepentirme o de sentirme en el camino equivocado, y por ello dijimos: “Hagamos algo que nos haga bien, que estemos contentos, pensando a largo plazo, y que valga la pena pasar la vida dedicado a ello”. Fue así que comenzamos exportando flores orgánicas, productos orgánicos varios, maní de la selva, hasta que un día de esos nos encontramos con el cacao entre las demás materias primas que tenía el Ecuador y decidimos que desde ese entonces y para siempre generaríamos valor agregado.

El Ecuador ha vendido cacao como materia prima por 200 años. Sin embargo, nosotros nos propusimos hacer un camino diferente. Nuestro valor agregado consiste, asimismo, en reivindicar nuestras raíces culturales. Recientemente hemos sido premiados por nuestro chocolate con yerba mate. A raíz de una cata de chocolate, me propusieron hacer algo con la yerba mate y la empresa Guayakí me envió la materia y ahora tenemos esa versión de chocolate. También hemos sido reconocidos con los máximos premios por nuestra edición de chocolate con rica-rica que es una planta del Desierto de Atacama (Chile) que es similar al cactus y que tiene un sabor estupendo parecido al eucalipto, al sauco y al cedrón. En definitiva, desde nuestro propósito puedo afirmar que Latinoamérica está por descubrir por los propios latinoamericanos.

La idea es comenzar a colocar al chocolate como un embajador de sabores que no son populares e impulsarlo con fuerza en el mundo del dulce. Trabajamos los sabores y las bondades de plantas nativas como la muña muña, el cedrón, o la hierba luisa. Es decir, sabores que nos representan en Latinoamérica. El chocolate es conductor por excelencia de experiencias sensoriales que, por más que estemos en una reunión o encuentro digital, se disfruta de igual manera a ambos lados de la pantalla cosa que, por ejemplo, con un plato de pastas no ocurre lo mismo.

Trabajar solo para ganar plata me parece aburrido y algo que nos da razón de vivir es gastar esta única vida en algo interesante. Pero también ocurre que cuando tienes un emprendimiento con propósito lo vas a hacer rentable porque te vas a matar para que funcione. Los negocios son rentables porque estás motivado en hacerlo. Si el corazón no late, no camina, no funciona porque es un tema netamente pasional.

Emprendimiento, chocolate y amor parece ser la receta de este emprendedor ecuatoriano…con éxito.

 

 

Exodica

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